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Las caries son agujeros en los dientes que se forman cuando el ácido de la boca erosiona el esmalte dental.

Este tipo de afecciones, si no se llegan a tratar a tiempo, pueden derivar en otros síntomas, tales como dolores de muelas, infecciones y por último, la pérdida de la pieza. De este tipo de afección no se libra ningún segmento de población, desde los bebés con sus primeros dientes, hasta las personas más ancianas.

Todo reside en el correcto cuidado dental que tengamos, desde el cepillado, el uso del hilo dental o los colutorios, hasta las revisiones periódicas que nos ayudarán a tener una temprana detección y, por lo tanto, una mejor forma de evitar que continúe con su expansión.

¿A qué se debe una caries?

Las caries se forman cuando los ácidos de la boca desgastan o rompen la parte exterior del diente, es decir, que perforan el esmalte. De ahí que, aunque no seas muy asiduo a comer dulces, pues llegar a tener una de ellas.

Aunque por supuesto, el elemento que más contribuye a que se desarrolle una caries en un diente es el azúcar, que se encarga de alimentar a las bacterias que, que, junto con los ácidos, provocan estos agujeros.

Por eso, como decimos, aunque no ingieras azúcar, el uso del cepillo de dientes, junto con los hilos dentales y demás formas de mantener la boca limpia, son la única manera de evitar la aparición de la temida caries.

Cuando vemos una caries, se evalúa su tamaño y profundidad, para llevar a cabo la actuación correspondiente según el caso. La más habitual y a la que prácticamente todo el mundo a tenido que recurrir, es el emplaste de la pieza.

Pero que una pieza haya sido limpiada y empastada no quiere decir que no pueda volver a sufrir los ataques de esos ácidos que iniciarán de nuevo el proceso de crear estos agujeros. Si el propio empaste no se ha colocado sobre una superficie que estuviera bien limpia, con todos los restos de infección bien retirados, o su sellado no se hubiera hecho de forma correcta, pueden volver a aparecer debajo de ellos.

O en el caso de que padezcas una retracción de las encías, al dejar una mayor parte del diente expuesto a los agentes externos, puede que se provoque una caries en la propia base del diente, una zona más complicada a la hora de poder limpiar y empastar.

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¿Cuáles son los tipos de caries?

Aunque pienses que todas las caries son iguales, y no afectan a todo el diente por igual. Cuando se encuentran en la parte más externa, en el esmalte, puede llegar a tardar en formarse hasta 3 años, dependiendo de la higiene y la acidez de su saliva.

Sin embargo, cuando ya ha superado esta primera barrera, la destrucción del diente se suele acelerar, ya que progresa a través de la dentina de una forma más rápida hasta llegar a la pulpa, que contiene las capas nerviosas. Por esto, podemos decir que existen diferentes tipos de caries:

Superficie lisa: Se forma en el esmalte del diente y por lo tanto su crecimiento es lento. Una buena higiene dental, con el cepillado, el hilo dental y las limpiezas pueden prevenir o retrasar su aparición. En las personas de 20 años se suelen desarrollar entre los dientes.

Caries de fosas y fisuras: Son las que se producen sobre todo en los molares y premolares, que son los encargados de la masticación. Suelen progresar rápidamente, ya que suelen provocarse en pequeñas fisuras que ha sufrido el diente.

Caries radicular: Este tipo de caries suele producirse en las raíces de los dientes que se han visto expuestas, provocadas por la retracción de las encías. Normalmente, este tipo de caries suele darse en personas de edad más avanzada. Este tipo de caries más difícil de prevenir y tratar.

Síntomas y causas

Muchos factores son los que causan el desarrollo de una caries, por lo que vamos a ver cómo se dan los pasos hasta llegar a tener una.
En la boca residen multitud de bacterias y algunas de ellas se alimentan de bebidas azúcaras y con comidas con almidón, como pueden ser la fruta, los caramelos, el pan, los cereales… Estas bacterias digieren esas comidas y convierten los carbohidratos en ácidos.

Estos ácidos, juntos con las bacterias, los alimentos y la saliva se mezclan para formar lo que se conoce como la placa bacteriana, que es una sustancia pegajosa que recubre los dientes.

Si no le dedicamos el tiempo necesario al uso del cepillo de dientes con su pasta dentífrica, junto con el hilo dental, los ácidos que forman esta placa se disuelven en el esmalte dental, erosionándolo poco a poco y creando agujeros o caries.

Una vez penetrado en el esmalte, si no se elimina la parte afectada y se cubre el agujero, las bacterias y el ácido continuarán con su labor, llegando poco a poco hasta la pulpa del diente, lo que puede llegar a ocasionar la pérdida de la pieza.

Existen ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir una caries en tus dientes.

Las afecciones del síndrome de Sjogren, o medicamentos antidepresivos, que provocan la sequedad en la boca.

El picoteo y el consumo de alimentos y bebidas azucaradas o con almidón, como ya hemos comentado antes.

La genética también influye a la hora de que el esmalte que recubre nuestros dientes sea más o menos débil o propenso a generar las bacterias que generarán esos ácidos que lo corrompen.

Tratamientos como la radioterapia para combatir el cáncer de cabeza y cuello.

Las encías retraídas, que como ya hemos hablado, dejan a la vista el diente y eso puede provocar algunos tipos de caries más complicadas de tratar.

¿Y cómo podemos saber si tenemos una caries? Normalmente se suelen detectar a plena vista, pero en algunas piezas dentales es más complicado que en otras. Por eso podemos detectar su presencia si notamos algunos de estos síntomas:

  • Mal aliento o mal sabor de boca
  • Sangrado de las encías u otro signo de enfermedad
  • Hinchazón facial (conocido como flemón)
  • Dolor de las muelas o la boca
  • Sensibilidad de los dientes con bebidas y alimentos fríos o calientes
  • Enrojecimiento alrededor o dentro de la boca.

Si padeces alguno de estos síntomas, quizás sea el momento de que hagas una visita a tu odontólogo de confianza, como cualquiera de los profesionales que trabajan en Clínica dental Reyes de Navarra. Reserva tu cita a través de nuestra web